La Historia de Heavenletters (Toda en una página)

¿Cómo fue que empecé a escuchar y a escribir lo que Dios decía?
Mi primer respuesta es que realmente no sé.
Mi segunda respuesta es que vino de cada hebra de mi vida.
Y la tercer respuesta es que no importa. ¡Lo que Dios dice es lo que importa!
Pero lo que sí sé es ésto: las Heaven Letters no vinieron de un rayo de luz. No fue un evento enorme.
En soledad, queriendo, preguntándome, dudando y en la ignorancia, hice mis preguntas humanas, y las respuestas llegaron. Y el interlocutor dijo "Sí". Era Dios.
¿Pero cómo pueden esas palabras que escribió mi lapicera ser Sus Palabras? Yo sabía que no eran mías, ¿pero cómo podían las palabras de Dios venir a mi? Oh, yo quería una confirmación.
Entonces inocentemente, a cualquiera que me preguntaba que estaba haciendo por esos días, yo le decía: -Oh, ahora estoy escribiendo las palabras de Dios en un cuaderno y...-
Más que una confirmación obtuve risas burlonas y cosas peores. Me quedé con el Cielo para mí misma por un año, hasta que me importó menos lo que los demás pensaban y más lo que Dios tenía para decir.
Él dijo que el Heaven tenía que extenderse, y yo tenía que extenderlo. Entonces, con valentía, le envié Heavens diarios a un amigo o dos, y luego eran ocho. Y luego eran dieciseis. Y luego los lectores se volvieron suscriptores. Y luego los dieciseis se volvieron sesenta y así sucesivamente, y surgió un bulletín electrónico.
Y los lectores también querián hacerle preguntas personales directamente a Dios. Preguntas como:
¿Cómo encuentro el amor y cómo sé si es real?
¿Cómo puedo lidiar con la muerte de mi hijo?
¿Cómo es el Cielo?
¿Cómo reconcilio el mundo tal y como es con lo Divino?
¿Cómo puedo ganarme la vida sin luchar?
¿Cómo dejo ir el pasado?
¿Cuál es el sentido de la vida?
Heaven se desplegaba a lo largo del tiempo entre Dios y yo, mientras yo escribía Sus palabras, y entre Dios y los lectores pioneros mientras ellos formulaban sus preguntas y recibían las respuestas de Dios. Y por ende todas nuestras percepciones cambiaban.
Mientras Dios nos escuchaba, aparecía la posibilidad de que Dios nos amara realmente, a cada uno personalmente como así también colectivamente. Esta posibilidad intangible creció para ser nuestra experiencia. Podríamos dudar de nosotros mismos una y otra vez, pero el espíritu práctico de Dios como compañero íntimo de nuestros corazones continuaba ganando terreno. Poco a poco, nuestra pequeña aceptación de que Dios nos conocía y de que nosotros lo conocíamos a Él creció, dándole comienzo a la fe.
Dios respondía a más que nuestras preguntas. Nos daba más que lo que las preguntas pedían. Nos daba más que respuestas. Él le hablaba a nuestros corazones. No importaba cuál fuera la pregunta, o quién la hacía, Dios le hablaba a todos y cada uno de nosotros. Nos dimos cuenta de que todos eramos iguales. En ese sentido, pudimos entender que todos éramos uno con Dios.
Todo el tiempo, Dios nos escuchaba a nosotros, a nuestra confusión y a nuestros miedos, y contestaba.
Y luego, después de dos años de la publicación, Dios quería que las Heaven Letters llegaran más alto. Las quería publicadas sin nuestras agendas personales. Aún le podíamos hacer preguntas pero separadamente de lo publicado en Heaven. Él iba a elevarnos hasta Él, en lugar de descender hacia nosotros. Nosotros estabamos para salir del medio del camino. Ahora lo ibamos a escuchar a Él. Ibamos a seguir su guía. Y de esa manera Él iba a encantar nuestras vidas, y cambiarlas, porque a través de sus palabras nosotros empezábamos a aprender cómo vivir la vida en la tierra de la manera en que Él nos lo había destinado.
La evolución de Heaven ha hecho su parte por ti. Dios preparó a los lectores tempranos en etapas, pero te preparó a ti sin que tú lo sepas. Puedés tomar el amor y la sabiduría de Dios ahora que están puestos ante ti. Puedes saltearte los pasos. Ésta es tu entrada. Tú que estás leyendo Heaven estás destinado a leerla. Es para ti. Dios te la dio a ti. Heaven es más que palabras. Es la Luz de Dios sobre ti.
Y por lo tanto los lectores tempranos de Heaven prepararon el terreno para ti, y con las bendiciones de Dios tú entras ahora a Heaven. Aquí es donde tú ingresas. Y de esta manera tú preparas el terreno para aquellos que te siguen.
Bienvenido.
Ahora me estoy acercando a cómo aparecieron las Heaven Letters™.

Un amigo mío me dio una foto enmarcada de Jesús. Era la foto de Cristo manifestada por el Sai Baba de una fotografía del Manto de Turín. Mantuve esa foto dorada de Él en mi mesita de café.
Cuando estaba sola, me sentaba y lo miraba realmente a los ojos. Su imágen se fundía conmigo cada vez y me ponía a llorar. Su compasión venía de sus ojos a mi corazón, y yo lloraba.
Una vez, al igual que las demás veces, me encontraba sola, mirándolo a los ojos, y de repente Cristo salió del cuadro y apareció enfrente mío. Y luego, ante mis ojos, su imágen distintiva se volvió una luz dorada, todo aura, y la luz remolineó ante mí y me llenó de ella.
Y luego Él me habló. Me dijo: "Gloria, te estuve buscando por mucho tiempo."
Yo dije en voz alta: "VOS me estabas buscando a MI?"
Él contestó: "Si, te estuve buscando por mucho tiempo."
Y volvió al cuadro.
Luego lo entendí claramente. Creo que el entendimiento me fue dado, que no era mío realmente. Era que el buscador y el buscado eran lo mismo. El buscador y el buscado son lo mismo. En ese momento lo entendí completamente. No había sido expresado en palabras, pero entendí que eso era lo que yo debía saber. Ese era el significado de lo que Cristo me había dicho.
Lloré y reí, y pensé que desde ese momento en adelante, cuando mirara la foto, Cristo aparecería nuevamente en la luz dorada. Pero no volvió a suceder.
Creo que me presentó a Dios y me entregó a Él.
Y escribo las palabras de Dios, las cuales, por supuesto, Él quiere que compartamos con todos aquellos que puedan recibirlas.
Introducción.
Amados lectores, cómo Godwriting y Heaven Letters surgieron, sólo lo puedo suponer. Puedo unir esto y aquello y decir que es así cómo sucedió, pero no estoy realmente segura del Cómo y del Qué. Por supuesto, ¡me encanta pensar que el Por qué fue D * E * S * T * I * N * O!
Tampoco creo que alguien me haya tomado, excepto Dios. No quiero decir que, de todas las personas, soy la menos probable de ser elegida, pero seguramente no estaría dentro de las primeras diez, o cien, o diez mil. A veces pienso que fui elegida (¿O acaso me elegí a mí misma?), entonces ustedes podrían decir: "Bueno, si ELLA puede hacerlo, Yo seguramente también puedo."
De todos modos, Godwriting sucedió, y yo salto de alegría por ser parte de él. Lo acepto incondicionalmente. ¿Qué otra cosa podría absorberme así? Sólo Dios. Nada más que Dios. ¿A qué llamo Dios? A esta voz sin voz que captura mi ser.
Estoy encantada, contenta, agradecida, orgullosa, humillada, atemorizada y espantada. ¡No creo que vos pienses que yo sé lo que estoy haciendo, o adónde está yendo estorealmente, o que va a suceder luego, o si estoy lista para esto!
A veces Godwriting es sólo una parte de la vida como cualquier otra, como leer el diario o salir a caminar. Es algo para hacer. Me siento a hacerlo. Cuando estoy en el medio de Godwriting no estoy pensando en eso. Dejo que suceda. Me concentro ahí. A la vez, tengo que decir que es cuando más feliz estoy, aunque no soy consciente de la felicidad o algo así en ese momento. Casi podría decir que Godwriting es un momento en el que no se piensa, no hay pensamientos míos, sólo Dios susurrando sus pensamientos, y yo escuchándolos. Digo esto aunque, cuando escribo Godwriting, soy consciente de mi entorno, del viento en los árboles, de si siento frío o calor, o de cómo se siente mi estómago. Escucho todos los sonidos de la casa y le puedo permitir al gato entrar. La vida sigue aún cuando escribo Godwriting.
¿Cómo comenzó? El peligro de tratar de elegir eventos es que las cosas se hacen más dramáticas de lo que en realidad fueron. Pero aquí va. Éste es mi viaje espiritual. Voy a revelar todo lo que pienso que me condujo a Godwriting a lo largo de un período de más de cincuenta años.
Una vez, mientras estaba escribiendo una historia, fue como si una voz me tomara. Esta vez fue como si la historia se escribiera sola. Sabía antes que yo lo que iba a decir luego. Era acerca de alguien llamada Úrsula, y creo que era una monja o luego se volvió monja, y la historia sucedía en otro país, creo. En el medio de esto, hice una pausa porque tenía una cita, y nunca pude retomar esa historia donde la había dejado. Por supuesto, a veces deseé no haber parado y me preguntaba cómo hubiera sido el resto de la historia.
Yo no tenía fe ni ningún asunto con Dios, y aún así le contaba a mi hija, cuando era pequeña, una historia de cómo Dios buscaba a una niña maravillosa para su padre y para mí, de cómo Dios buscaba por todo el mundo a la niña mas preciosa. Él miró aquí y allá hasta que encontró a una niña grandiosa para nosotros llamada Lauren. Por supuesto, yo armé esta historia.
Sólo después de que empecé a meditar me di cuenta de que yo era un ser espiritual. Mi hija tenía doce años para ese entonces. Mi deseo consciente por Dios creció y creció. Recuerdo momentos en que estaba desesperada por conocer a Dios. Le pegaba a mi almohada y gritaba: "Quiero conocer a Dios. Y quiero conocer a Dios. Eso sucedió por un par de años, hasta que comenzó Godwriting.
También hace alrededor de quince años consulté a un quiropráctico por teléfono. Mientras él me decía qué vertebras estaban desviadas y qué té debía tomar, él comenzó a reirse. Me dijo: "Oh, mi..., vas a tener muchas bendiciones espirituales. Vas a ser muy feliz." Y yo le pregunté qué forma iba a tomar esta felicidad y me dijo que él no podía saber, que tenía que esperar. En realidad, me olvidé de eso también, hasta que un día estaba en Pensylvannia dando un taller de Godwriting y una amiga mía que participaba en él me recordó que yo le había contado al respecto, bastante tiempo atrás.
Pero, por supuesto, lo hice. Al menos la palabra ministerio es parte del nombre de Heaven. Bueno, en realidad, al principio, dudé y elegí el nombre Heaven Association. Podía lidiar con la palabra "asociación". También me gustaban las iniciales HA. Luego, ¡quién lo iba a decir!, nos convertimos en Heaven Ministry (HM). ¡Luego nos convertimos en The Godwriting International Society of Heaven Ministries (GISHM)! "ministerio" se volvió plural, eso quiere decir que me estaba volviendo buena en eso, aunque en realidad no sé todavía lo que significa ministerio. Y, sí, pedí por correo una solicitud y puedo llamarme a mí misma Ministra aunque es todo un misterio para mí. Dios me llamó mecanógrafa, y eso me sienta mejor.
Amando tanto a Un Curso en Milagros, empecé un grupo semanal informal en el que nos encontrábamos para leer en voz alta. Nunca quise discutir las interpretaciones. Nunca quise escuchar las interpretaciones individuales siquiera. Sólo leer las palabras significaba más para mí que cualquier interpretación. No me interesaba estudiar el libro. No quería que nadie, no importa cuán inteligente o maravilloso fuera, me diga lo que una oración o un pasaje significaban. Excepto por los buenos precios de Bargain Box, aparentemente no estoy interesada en nada que sea de segunda mano.
Siento lo mismo con Heaven Letters. Ellas mismas nos dan más que lo cualquier interpretación de ellas podría. Afortunadamente, Dios está de acuerdo conmigo o, más bien, yo estoy de acuerdo con Él. Espero que sea eso.
Los primeros Godwriting no eran exclusivamente de Dios. A veces era la Madre Divina o María, y a veces Cristo. Y había una diferencia. No puedo poner las manos en el fuego, pero había algo. Una vez sentí que no era ni Dios, ni Cristo ni la Madre Divina, y yo le pregunté: "¿Quién sos?" Y la respuesta fue "Rafael", el ángel de la curación. Eso sucedió sólo una vez.
Ahora vamos a algunos factores inmediatos que aparentemente influenciaron la llegada de Godwriting.
Mencioné en Una Historia Más Completa acerca de la influencia de dos películas, JESUCRISTO SUPERESTRELLA yGODSPELL. Éso no fue algo bizarro. Mencioné también una vez hermosa en que Cristo salió del cuadro que yo tenía de Él y apareció enfrente mío con su luz dorada radiante, y me dijo que me había estado buscando. ¡A mí!
Pero hay un par de factores directos de los cuales les voy a contar ahora.
Seguí el mismo procedimiento. El cuchillo resultó ser mi firmeza. El hombre-cuchillo-mujer: el cuchillo era mi columna; el hombre, mi lado masculino; la mujer, mi lado femenino. La pantera negra era mi poder. No recuerdo exactamente qué dijeron, pero por favor créanme, cada día algo sabio venía.
En un momento pensé: "¡Cielo santo!, si un cuchillo o una pantera negra pueden darme sabiduría, ¿por qué no Dios?"
La simpleza e inocencia de este libro me conmovió muchísimo.
En un momento me dije a mí misma: "Si esta monja puede hacerlo, yo también puedo. Puedo hacer mucho más. Puedo empezar a trabajar por mi cuenta y hacer preguntas más amplias."
Y así fue como me atreví a escribirle a Dios y a escuchar lo que Él tenía para decir.
Y luego les decía una forma en la que podían concluir sus composiciones.
"Ahora que les conté de [mi mascota favorita], ¿me cuentan de las de ustedes?"
Entonces, les digo, ahora que les conté a ustedes mi viaje espiritual, me contarían los suyos?
Uno por uno, acercamos la tierra al Cielo.
Gloria Wendroff, Godwriter
The Godwriting International Society of Heaven Ministries
Cosas Que No Parecen Cambiar En Lo Absoluto.
Aún tengo que sacar la basura cada martes por la mañana. El dinero no cae de los árboles. Compro cosas que no necesito. Mi casa está desordenada. Como demasiado. Hago cosas tontas, digo cosas tontas. El conductor de otro auto me puede tocar la bocina. Con razón. Mi auto se puede romper y perder aceite. Mi cabello se torna más gris. Los ruidos fuertes me sobresaltan. Lo que más quiero es que mi evolución se acelere o disminuya, depende. Miro televisión. Amo una buena película, un buen libro, pero también leo basura. Hago crucigramas. Me questiono muchas cosas.
Tienes una idea.
Algunos Cambios Inesperados, Tal Vez Menos Deseados, Pero ¿Quién Sabe?
Aquí hay algunas cosas que no esperaba:
Lo comprendí gradualmente, pero me he vuelto mucho más cínica. No sé por qué sucedió. Quizás iba a suceder de todos modos, pero creo que me he vuelto más sabia en las cosas de la gente, lo cuál es otra manera de decir que muchos de mis ideales se hicieron trizas. Mi fe en Dios se fue a toda velocidad, mientras que mi creencia en muchas otras cosas naufragó.
Cuando estaba en el secundario, hice un informe sobre "Los Hermanos Karamazov", de Dostoievsky. Obtuve una A++ en ese informe, y la profesora escribió: "A pesar de tu juventud, empiezas a darte cuenta de los sentimientos trágicos de la vida." Creo que la profesora estaba equivocada y ese sentimiento recién comenzó a surgir.
Yo solía ser tremendamente ingenua. Sé que algunos pueden pensar que soy por demás de inocente al creer que Dios me habla y que son Sus palabras lo que escribo, pero soy mucho más consciente de las privaciones que la gente enfrenta en la vida, mucho más consciente de la injusticia, la crueldad y la estupidez en las que, simplemente, antes no creía. No es que no creyera en que sucedieran, pero no creía tanto. Solía pensar que todo debía ser ideal, que "ideal" era el estándar. Pensaba que todo el mundo quería ser bueno y se preocupaba por la bondad.
Hasta hace muy poco, cuando escuchaba a un profesor o a un funcionario de gobierno mentir, engañar, intimidar o hacer algo malo y estúpido, pensaba que era anormal e inesperado. Pensaba que todos iban a pensar que era terrible. Pensaba que todos iban a estar indignados e iban a protestar si lo sabían. Pensaba que todos pensaban que los equivocados debían ser corregidos.
No sabía que el beneficio personal fuera tan motivante en el mundo. No comprendía lo importante que era el dinero para muchos. Sabía que el dinero importaba. Pero no sabía que era lo más importante, que no importaba cuánto dinero tenían, ellos lo ganarían y lo guardarían de cualquier modo posible. Solía pensar que todo debía ser ideal y que el ideal era el estándar. Creía que todos querían ser buenos y se preocupaban por la bondad. Ahora no lo pienso. ¿Ves lo cínica que me volví?
El lado positivo de mi cinismo reciente es que ahora soy más consciente de mi buena fortuna. Me conozco mejor a mí misma, y estoy agradecida por mi vida y por mí misma tal y cómo soy.
Soy más olvidadiza. Dios dice que no importa qué olvidamos. Lo que importa es lo que recordamos, y que lo recordemos a Él. Aún así, me acerco a la heladera y no sé por qué, etc.

Mi gusto con respecto a los colores ha cambiado, incluso radicalmente.

El color es inmensamente importante para mí. No podría vivir sin los colores. Me preocupa que, si alguna vez tuviera que pasar un tiempo en prisión, me muriera si me privan de los colores.
Por muchos años, mi color favorito fue el rosado, particularmente el rosado fuerte. Luego tuve un par de años en que ellos fueron el lavanda y el violeta. Pero ahora ni el rosado ni el lavanda son mis colores favoritos.
Para mi sorpresa, ¡el naranja sí lo es! Estoy loca por el naranja. Compré algunos cuchillos y tenedores con mango naranja en el Bargain Box. ¡Incluso tengo zapatos naranjas!
Debajo leerás cómo hay más amor en mi vida. Surge de casi todos los rincones. Cuando se refiere al amor de mi corazón, sin embargo, me siento más distante o muda, como si mi amor hubiera envejecido. Yo solía amar profundamente o pensaba que lo hacía, y ahora puede ser que ame menos, o sepa menos lo que es el amor. Excepto por mi amor por Dios, que sigue creciendo, ciertamente no amo más. Quizás amo de un modo diferente, pero no lo sé. Puede ser que yo sea más neutral, pero tampoco lo sé. Aún así, mi corazón se siente repleto, pero ni siquiera sé lo que eso significa.
A pesar de lo que no ha cambiado o de los cambios inesperados que vinieron, ¡la vida es buena!
Los Sueños Se Vuelven Realidad.
Aquí están algunos de los cambios que creo que pueden ser importantes:
La vida es mucho más agradable. Transita más lentamente. Hay más amor en ella. No importa en qué ciudad me encuentre, en el supermercado, o en el banco, o en la calle, hay más sonrisas. Creo que todo en mi vida es más fácil. No perfecto, pero más fácil.
Recibo tantos correos electrónicos edificantes, correos increíbles, correos para morirse. Estoy asombrada y humillada, y me cuesta creerlo. ¿Cómo puede haber tanto amor, y cómo puede ser que yo pueda verlo? En comparación, mi vida antes de Heaven Letters era un desierto. No creo que antes haya sabido que hay tanta maravilla en el mundo, o que yo pudiera encontrarme con tanta.
La gente que encuentro es más inteligente - es brillante. Incluso la gente que conozco desde hace mucho tiempo... se volvieron tan brillantes que eso me quita la respiración. ¡Se volvieron genios y héroes de la noche al día! Sí, al escuchar las palabras de Dios algo se borra.
Dios en Heaven Letters habla siempre de dejar ir el pasado, y los rencores, y todos los pensamientos viejos que nos retienen. Descubrí que dejar que algo se vaya nos hace sentir terriblemente bien. A veces puedo hacerlo con gracia. De vez en cuando, me doy cuenta luego de que me desentendí. En todo caso, cuando puedo hacerlo, desentenderse es un placer. Mmm, me pregunto si el crecimiento viene sólo cuando uno se desprende de algo.
La imagen propia tiene que cambiar. Dios no lo aceptará de otra manera. Soy más audaz y más fuerte. Solía ser la persona más tímida del mundo. Ahora escribo las palabras de Dios y las envío todos los días. ¡Eso implica coraje! Dios y Godwriting me han dado valor. Esto puede sonar cursi, pero hay cosas que hago por Dios que no podría hacer o no haría por mí misma. Ni en un milón de años. Godwriting no es para débiles, al menos, no permanecerías por mucho tiempo si lo sos.
Cuando era una niña leía un libro llamado Plucky Little Patsy, y quería ser Patsy. Quería tener coraje, pero me quedé en segundo plano. Anhelaba ser invisible, y me escondía mucho mientras, a la vez, anhelaba ser Patsy. Me tomó sesenta años, pero, finalmente, al fin, ¡soy Plucky Little Patsy!
Ahora tengo trabajo para hacer, y es el de Dios, y no puedo ser tímida. A veces soy incluso como una vendedora ambulante. Invito a la gente a Heaven Letters, a las lecturas y a los talleres a diestra y siniestra. ¡Invito a quienes rechazan por todos lados! Aunque todavía no soporto ser rechazada.
Nunca antes le dije "Salud" o "Dios te bendiga" a nadie (a menos que estornudaran). La gente que lo hacía era sospechosa, y yo ciertamente me avergonzaba mucho de hacerlo. A veces me avergüenzo, pero de todos modos lo hago. No lo hago por demás, pero si quiero decir "Dios te bendiga", o enviar un correo electrónico con bendiciones, lo hago.
Parte de ser más corajuda, es que soy más honesta. Hablo más. Expreso mis sentimientos más. No pido perdón con respecto a mis sentimientos. Con los chicos nunca tuve dificultades para decir lo que pensaba, pero con los adultos raramente era sincera. No decía nada o me limitaba a lo que pensaba que iba a ser bien recibido.
Hice un gran descubrimiento. Y es éste: La honestidad pura funciona. Es una técnica maravillosa. Es mágica. Podría ser la solución a todos los infortunios del mundo.
A veces digo que no, ¡sin pensar en ello siquiera!
A la mañana salto de la cama (casi todos los días). No solía levantarme temprano excepto por coacción. Ciertamente no me levantaba temprano para escribir. Tampoco trabajé nunca para mí misma siete días a la semana, doce horas por día (o más). siempre me dediqué a lo que hacía, pero no tanto así. Estoy agradecida de tener algo importante por lo cual levantarme cada día. Tengo ganas para todo el día.
Mi intuición es más fuerte. Algunas personas ven Godwriting como intuición trabajando. Yo no lo veo de esa manera, pero quizás lo sea. Con Godwriting escucho y escribo las palabras que escucho. Pero la intuición me dice que vaya para un lado u otro, o si debo ir ahora o luego. Lo que siento como intuición viene a mí con frecuencia subliminalmente, más como un impulso. (Mmm, tal vez Godwriting es intuición desarrollada). Actúo más por mis impulsos. Me encuentro haciendo algo que no había planeado, como por ejemplo enviando Heaven News, no es gran cosa, pero de repente, casi antes de darme cuenta, estoy haciendo algo, y me resulta fácil. La espontaneidad debe ser parte de la intuición.
Pero de vez en cuando, tengo una intuición bien definida en palabras o en sueños. Por ejemplo, una vez yo tenía que ir a la ciudad de Iowa. La noche anterior me quedé escuchando o soñando las palabras: "No vayas mañana a la ciudad de Iowa, como lo habías planeado." Cada vez que la oía era más firme o más urgente.
No fui, y pensé que estaba siendo salvada de algo, como una accidente. Como no fui, nunca sabré si evité el accidente o no. Lo que sí sé es que unos amigos maravillosos, que viven cinco estados mas lejos, inesperadamente golpearon a mi puerta y yo estuve ahí para atenderlos. Verlos a ellos valió diez viajes a la ciudad de iowa.
De todos modos, no creo que la intuición esté siempre para salvarnos del peligro, pero tampoco para asegurarnos que no nos estamos perdiendo algo maravilloso.
La facilidad de Godwriting parece trasladarse a mis propias escrituras. Godwriting usualmente fluye, a veces más rápido y más ineludiblemente que otras veces, a veces más despacio. Por otra parte, mi escritura simpre fue trabajada. Yo revisaba y revisaba por horas y semanas y luego quizás tiraba todo lo que había escrito.
Luego de agarrarle el ritmo a Godwriting, en un momento algo me llamó la atención: "Mi propia escritura también surge por sí sola." Con excepciones.
Escribir una publicidad o una carta de solicitud me lleva una eternidad. Pero por lo general, mi escritura fluye más y sale bien o casi bien con el primer intento. Es definitivamente mucho más fácil. Eso no sucedió inmediatamente, pero sucedió.
En conjunto, tengo mucha más energía, más resolución y seguimiento.
Soy menos egoísta. Al menos cuando pienso acerca de mi egoísmo en el pasado, casi no puedo creer lo egoísta que era. Me mortifica pensar lo egoísta que era. Mmmm, desafortunadamente, no puedo pensar en nada desinteresado que haya hecho recientemente.
Una de las cosas importantes ahora escuánto menos me disgusto por las cosas, a lo que solía hacerlo. Muchísimo menos. ***Hay menos cosas en mi vida por las cuales disgustarme también.*** Celebremos este hecho.
Eso no quiere decir que nunca me altere, ofenda, fastidie, moleste, enfade, desilucione, esté dolida, sea rechazada, esté abatida, desconsolada, agitada, inquieta, loca de atar, harta, triste, deprimida, sentenciosa... ¿Olvidé algo? Todavía me afectan algunas cosas, a veces, pero creo que el 80% de mis emociones negativas se redujeron en frecuencia y grado.
Soy más agradecida. Incluso cuando algo en mí o en mi vida interrumpe mi paz y mi sentido de Dios me doy cuenta de cuánto en mi vida solía ser un drama. Ahora no lo es. Por eso estoy agradecida por la molestia mínina y la conciencia que trae.
No hace falta decirlo, Dios aparece mucho en Mi Vida. De la nada, Él toma el control. Estoy consumida con Su presencia. Estoy enamorada.
Resumiendo.
Todavía soy heterogénea, pero la mezcla es distinta.
Sospecho que soy como tú.
¿Qué cambios experimentaste desde que estás haciendo tu propio Godwriting?
Queridos lectores: este fragmento de mi infancia deja muy en claro que no hubo nada en ella que señale a Godwriting o la espiritualidad. Nada que yo pueda ver en todo caso. Si ustedes ven algo, ¡por favor háganmelo saber!
Pero esta ausencia de prefiguraciones enfatiza, una vez más, que cualquiera puede escribirle a Dios. No hay requisitos previos, y no hay contraindicaciones. Sea cual fuere la vida que uno tuvo hasta ahora, todos pueden escribirle a Dios. No hay excepciones.
Al escribir esta rápida y reducida historia de mi infancia descubrí algunas cosas de mí misma de las cuales no tenía idea. Nunca había pensado que nacer judía sería un factor importante en mi vida, aunque, al escribir esto, veo que sí lo es. ¡Parecería que no me libero del tema!
Al mirar atrás, qué desordenado fue todo en mi infancia. ¿O no lo fue? Por todo lo que veo ahora, conduje mi vida ciegamente, ¿o no lo hice?
Al escribir este fragmento descubrí que tuve muchas vidas - ¡dos, tres, cuatro, cinco!- y no estuve mucho en casa en ninguna de ellas.
¿Estuvo también tu vida tan llena de contradicciones? Quizás también me cuentes de tu infancia.
Ahora empiezo:
Aparezco Yo en la Escena.
Mi madre volvió a trabajar a la tienda cuando yo tenía dos semanas de vida. Fui la única hija que mi madre no amamantó. No es algo personal, pero mi madre no quería otro bebé. Crecí con un cuento para dormir de cómo mi padre vió a mi madre sacando dinero de la caja registradora, de cómo él sospechó de ella y la siguió al consultorio del médico y no le permitió
hacerse un aborto. Me contaron esta historia una y otra vez, de la misma manera en que a un chico le cuentan la historia de Ricitos de Oro y los Tres Osos. Y cada vez que la oía contenía mi respiración para saber como terminaba.
Alguien llamada Mamie me cuidó al principio. Luego alguien llamada Martha. Y luego Margaret hasta que tuve siete. Es interesante que todos sus nombres comienzan con el mismo sonido que Mamá.
Cuando mi padre y madre volvían de la tienda a las siete, los días de semana, (y los sábados a medianoche, luego de repartir pedidos) mi madre cocinaba y mi padre pasaba su tiempo conmigo. Era un tiempo adorable, mientras mi madre preparaba unas comidas judías maravillosas. Ésto contrastaba con el pan blanco de White Wonder y con la sopa de tomate de Campbell que Margaret nos daba.
Cuando tenía siete Margaret se fue. No había nadie en casa para cuidarme. Nadie me llevaba a la escuela. (Mi madre me despertaba antes de las tres de la mañana para darme una leche chocolatada y una tostada antes de irse a trabajar, y luego yo seguía durmiendo.) No había nadie en casa para saludarme cuando llegaba de la escuela. Nadie me decía cuándo levantarme o qué hacer. Nadie me decía qué ponerme o qué no ponerme. Cuando alguien me invitaba a su cumpleaños yo iba sola a comprar el regalo. No sabía cómo envolver los regalos.
Nadie me decía que haga mi tarea o que no haga nada. Cuando fui maestra me sorprendió cómo los padres hacían que sus hijos hagan la tarea. No importa cuán sola o solitaria estaba, sobreviví sin adultos merodeándome alrededor, y tuve la libertad de saber quién soy. Pero, por supuesto, siempre traté de ser como todos.
Navidad.
Pero sí sabía acerca de la Navidad, porque se celebraba en las escuelas. Chanukah no se celebraba, pero dudo que me hubiera sentido más parte de Chanukah que de la Navidad. Yo no me correspondía con ninguna.
La víspera de Navidad mi madre y padre trabajaban extra, hasta tarde, repartiendo pedidos.
Cuando Margaret estaba todavía con nosotros - Margaret vino con nosotros cuando tenía dieciseis porque su familia no tenía dinero para alimentarlos - ella consiguió pensión completa y 50 contavos por semana. Se quedó con nosotros hasta que yo tuve siete. A veces me ponía un pañuelo en la cabeza y me llevaba a la iglesia católica con ella.
Las vísperas de Navidad tomábamos un colectivo a su casa; la Navidad era un evento importante para la familia de Margaret. Pobres como eran, siempre tenían un regalo para mí. Una vez había un regalo sin caja, envuelto en papel, y me preguntaron si sabía lo que era. Al haber pasado tiempo en la tienda de mi padre, y al estar familiarizada con toda la mercadería que había allí, ¡pensé que era un pollo! Pero, por supuesto, ¡era una muñeca! Un año la familia de Margaret me dio un libro. Ellos sabían cuánto amaba yo los libros. Ahora puedo sentir cómo mi corazón y mis ojos se iluminaron.
Cuando tenía siete, Margaret se mudó, y pasé las vísperas de Navidad sola. Un año un vecino escuchó que yo estaba sola y vino a mi puerta e insistió en que yo fuera a su casa. Recuerdo su dulce amabilidad pero, por supuesto, con lo amables que fueron y también por haber sido tan amables, me sentí apartada. Este sentimiento de estar afuera me atormentó la mayor parte de mi vida.
Escuela.
Menos mal que fui a la escuela. No puedo decir que la amaba, pero no me puedo imaginar que hubiera hecho sin ella. Las escuelas eran bastante estrictas, no un lugar con el cual encariñarse precisamente, pero tuve una maestra de segundo grado, la señorita Bancroft, que me amaba. Para mi séptimo cumpleaños me sentó en su regazo. Ella estaba teñida de rubia, lo que era algo horrendo en esos días. Me enseñó sólo ese año de la primaria. Se casó el verano siguiente y se mudó a New Hampshire. Se volvió la señora Ballard. Nuestro curso de trercer grado le escribió el año siguiente, y ella nos contestó, y dijo que mi letra era la mejor de todas.
Yo amaba las historias, y composiciones, y el arte, y me iba bien en la escuela, pero no estaba iluminada por ella. Recuerdo haber aprendido metáforas y símiles en octavo grado, y haber sentido que reconocía algo maravilloso. Quizás esto fue un precursor - o memoria- de la hermosa imagen que Dios me iba a dar luego en Heavenletters.


